Mostrando entradas con la etiqueta comunicación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta comunicación. Mostrar todas las entradas

20 feb 2020

La Ley del Espejo



SOY TÚ (30 min) cuenta los problemas de una madre con su hijo adolescente y cómo logra cambiarlo con la ayuda de un sabio que le guía y le explica cómo sanar las heridas del presente y del pasado. (Dirigido por Joan Cutrina e interpretado por Ana Milán Miquel Fernández , Lluís Soler y Pep Cruz. Basado en el libro La Ley del Espejo de Yoshinori Noguchi, editado por el editorial Coma Negra.)


La Ley del Espejo nos dice que el origen de nuestros sentimientos negativos hacia una persona, está en nosotros y no en la otra persona, y es por eso que somos nosotros los responsables de cambiarlo.

Lo primero es someter a examen lo que nos molesta de esa persona. 

Para analizarlo es bueno que hagamos una lista con todas las cosas que nos molestan (probablemente nos demos cuenta de que hay cosas que nosotros también hacemos mal).

El siguiente paso es que hagamos una segunda lista sobre aquello que tenemos que agradecer a esa persona (probablemente algo habrá hecho por nosotros o por alguien a quien apreciamos) y una última lista con las cosas de las que te quieres disculpar.


El último paso y más valiente es ponernos en contacto mediante una llamada, una carta o cara a cara. Le tendremos que dar las gracias por los motivos que hemos apuntado en la segunda lista y seguido, disculparnos por los motivos de la última lista.

SEGURAMENTE, EN TI ESTÁ MEJORAR TUS RELACIONES....



11 feb 2020

6 sencillos trucos para mejorar la comunicación

(ABC Familia)


Con estos seis sencillos trucos mejorarás la comunicación positiva con tus hijos


Los padres deben practicar la comunicación positiva con sus hijos. Al menos así lo consideran los especialistas en relaciones familiares que se basan en esta afirmación «porque los avances en neurociencia y educación emocional demuestran que es altamente eficaz y mejora la sensación de bienestar en los hijos», tal y como apunta Cristina Gutiérrez, autora de «Crecer con valentía».

Explica a ABC que este tipo de comunicación es fácil, divertida y funcional, «y los padres deben intentar ponerla en práctica porque, aunque al principio hay que prestar más a tención a lo que se dice y cómo se dice, muy rápidamente esta forma de transmitir a los hijos fluye sola, sobre todo porque los efectos positivos son tan inmediatos que merece la pena probar».

Cuando un hijo se siente mal en casa o en el colegio, «basta con decirle las cosas de otra manera para que su percepción cambie. Si se le habla con un lenguaje positivo su percepción hacia sí mismo y hacia el entorno mejora, se siente menos amenazado, más seguro y en calma, será menos suceptible, tendrá más capacidad para resolver problemas, para concentrarse y sacar mejores notas..., en vez de estar preocupado, ansioso, triste, en alerta por sentirse amenazado. El miedo paraliza, no deja avanzar ni ser valientes, por ello no es lo mismo decirles "no quiero que suspendas" a "quiero que apruebes"», puntualiza esta educadora emocional. La percepción del mensaje suena muy diferente, aunque el objetivo final sea el mismo».

Para ayudar en esta labor, sobre todo a aquellos padres que no tengan muy claro cómo manejar la comunicación positiva, esta experta les propone seis sencillas estrategias:

—Evitar en la medida de las posibilidades el «tienes que» y, en su lugar, decir «me gustaría». A los adolescentes les gusta que se les dé cancha de vez en cuando, por ello, suena diferente decir «me gustaría que bajes la basura» a «tienes que bajar la basura».

—También es conveniente cambiar palabras como «nunca», «siempre» o «jamás» por resultar demasiado categóricos, sobre todo si el que escucha está susceptible. La alternativa es «muchas veces», «habitualmente» o «en ocasiones». No suena igual «nunca recoges la mesa» a «muchas veces no recoges la mesa».

—La autora confiesa que le encanta cambiar el «he de hacer» o «tengo que hacer» por «quiero hacer». Y cuando oye a su hijo decir «he de hacer los deberes», le pregunta: «¿has de hacerlos o quieres hacerlos?». Él sonríe y contesta «vaaaale, quiero hacerlos». Cristina Gutiérrez confiesa que con este truco «nunca tengo que hacer nada, porque no tengo que hacer la cena, sino que quiero hacerla; ni tampoco tengo que escribir un libro, porque quiero hacerlo».

—La fórmula estratégica «aunque + como me he sentido + algo positivo de la persona», considera que es muy oportuna cuando se ha de mantener una conversación incómoda (por mal comportamiento o conflicto). Pone el siguiente ejemplo: «Aunque hoy me has mentido porque no es cierto que hayas ido al cine con amigas, aunque me he sentido triste y decepcionada porque creo que debes ser suficientemente valiente para decirme lo que ibas a hacer, quiero que sepas que te quiero y que me alegras el día con ese beso que me das tan fuerte cada mañana».

—Respecto a la comunicación asertiva propone: «cuando pasa X, me siento Y, porque sucede Z, por tanto, necesito y te pido V». Ejemplo: «Cuando abro la nevera y veo los túper abiertos, siento rabia porque la comida se seca. Necesito y te pido por favor que los cierres siempre para que no tenga que tirarla y estar más horas cocinando».

Distinguir entre opinión y un hecho también es fundamental. «Si tu hija te dice «me tienen manía y no me quieren invitar a la fiesta», pregúnta, «¿eso es un hecho o una opinión?».

https://www.abc.es/familia/padres-hijos/abci-estos-seis-sencillos-trucos-mejoraras-comunicacion-positiva-hijos-202002100238_noticia.html