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21 may 2020

DESPEDIDA DE CURSO

Al despedir este curso son muchos los sentimientos que se agolpan en nuestra mente. Un final marcado, ineludiblemente, por el coronavirus. Lo vimos como algo lejano primero, como algo que podía afectarnos después, y llegó a marcar nuestras vidas sin casi saber cómo había sucedido.

Hay opiniones y teorías para todos los gustos, pero tratando de no perdernos y de ir a lo fundamental me atrevo a afirmar que nuestra sociedad ha vivido un impacto en su línea de flotación, esta sociedad avanzada del siglo XXI, segura de sus avances tecnológicos y su objetivo de bienestar. Quizás es que nuca aprendemos de nuestra historia o de nuestra cultura.

Veamos: En el programa de Literatura Universal leemos todos los años el “Decamerón” de Boccaccio donde diez jóvenes salen de la ciudad de Florencia huyendo de la peste negra que se declaró en 1348. Conviven en el campo y cuentan historias para entretenerse. La más famosa epidemia jamás conocida, acabó con un tercio de la población de Europa y se repitió en sucesivas oleadas hasta 1490, llegando finalmente a matar a unos 200 millones de personas. Ninguno de los brotes posteriores alcanzó la gravedad de la epidemia de 1348.

Dan Brown escribió en el 2013 “Inferno” en el que un científico trata de salvar a la humanidad propagando un virus que mate a un tercio de sus habitantes porque los siete mil millones de vidas no pueden seguir aumentando. La tierra no admite más.

O la película “Estallido” de 1995 con un grupo de actores fantástico tratando de parar un virus procedente de África y donde las autoridades militares pretenden bombardear el foco como único medio de evitar su propagación mundial.

¿De verdad nos creíamos ya intocables?

Nos ha golpeado duro, muy duro. Se ha llevado por delante muchas vidas, muchos puestos de trabajo, muchos negocios de personas emprendedoras e ilusionadas…pero también nos ha dejado muchas enseñanzas.

La primera, que en un mundo globalizado como el nuestro, los problemas de cualquier ciudad o país del mundo es también nuestro problema, queramos o no. No vivimos en una burbuja y haríamos bien en tratar de abrir nuestras mentes a todos los pueblos, razas, culturas y condiciones porque el mundo mejora de manera global y decae de manera conjunta. Quizás es tiempo de reflexionar sobre el error de seguir levantando muros y fronteras, reales o simbólicas. No podemos dudar de que la separación no nos aísla del mal, sino que simplemente prorroga lo que es inevitable: que la solución de los problemas del ser humano es conjunta.

La segunda: Que el ser humano lleva dentro de sí una fuerza incalculable que aflora en los peores momentos. En estos últimos meses hemos dado otro significado a palabras como “solidaridad”, “amistad”, “unidad”, “ayuda”, “entrega” y tantas otras que cada cual tiene en mente. Han sido meses de intimidad y también de un encuentro que algunos llaman virtual, pero que ha sido muy intenso y real con seres queridos lejanos, con amigos con quienes hacía tiempo no hablábamos, con esos libros aplazados, con otra forma de cuidar nuestro cuerpo, y no solo por las novedades culinarias caseras, que también, sino por cientos de forma de hacer deporte en espacios improvisados. Hemos abierto nuestra mente al mundo a través de las redes y hemos visto un mundo distinto, una naturaleza agradecida, miles de balcones habitados por las mismas personas a las que apenas veíamos en el ascensor y decíamos “buenos días”. De repente se han convertido en  nuestros hermanos y cómplices en los aplausos agradecidos a miles de sanitarios sacrificados que arriesgaban sus vidas por los demás. Hemos apreciado el trabajo de personas cuyos servicios se nos han tornado imprescindibles, revalorizando el significado de oficios a los que habitualmente miramos de soslayo y nunca elegiríamos para nuestros hijos. Hemos cantado viendo salir a personas que esperaban ilusionadas que llegaran las ocho de la tarde, personas mayores que se arreglaban exclusivamente para ese momento de encuentro con sus vecinos. Muy hermoso.

Hemos aprendido mucho. Y nosotros, como padres y profesores, hemos afrontado una nueva realidad. Los sistemas educativos no son exclusivos ni cerrados. Son flexibles y cuentan con interpretaciones metodológicas inexploradas y maravillosas que están esperando la oportunidad de abrirse paso.

No hemos estado más distantes de nuestros alumnos sino todo lo contrario. Hemos visto trabajar a chicos y educadores como nunca. Nos hemos adaptado como solo nuestro mundo educativo sabe hacerlo, porque cada día, cada curso es una experiencia nueva. Cada clase y cada asignatura es un mundo distinto. No es una novedad saber adaptarnos, pero sí lo es hacerlo desde un espacio distinto a los centros educativos. Nunca, antes, había sucedido. Sin embargo, cuántos alumnos agradecerán estos nuevos descubrimientos. Desde los chicos que habitan pequeños pueblos de las montañas y han de recorrer decenas de kilómetros para llegar a la escuela. O que quedan aislados, o enfermos. La tecnología nos ha enseñado que puede salvar distancias y barreras de todo tipo.

¡Cuánto hemos aprendido! Al menos, déjenme decir, cuánto deberíamos haber aprendido. Desde aquella peste negra han pasado siete siglos y seguimos leyendo sobre ella. Nuestra cultura dejará impresa esta crisis sanitaria durante siglos. ¿Qué se dirá de ella en los libros, en el cine, en cuadros y esculturas? ¿cómo volveremos en septiembre?

Pero ha habido más situaciones impactantes que no puedo obviar. La muerte de nuestro querido compañero y amigo Sergio López ha sido un duro golpe para toda la comunidad educativa. Se han escrito mensajes de mucho cariño que aconsejo leer para recordar su memoria y la grandeza de una persona entregada al colegio, a su espíritu educativo y a su identidad. Pero sobre todo a su ser como persona. Con él el voluntariado y la acción social se vieron elevados en grado sumo proporcionando bienestar a muchas personas y generando en los propios chicos una realización personal que llevarán siempre consigo.

El fallecimiento de Laura Arriazu, quien llenaba los pasillos con una inmensa sonrisa y nos alegraba a todos. Recordada y querida desde que abandonó físicamente el colegio porque nunca nos dejó del todo y se acercaba como otros muchos antiguos alumnos a recordar su colegio y a sus educadores.

Y por último la noticia del cierre de la Comunidad de los padres jesuitas, marchando de Tudela a otros destinos. Han sido muchos años conviviendo juntos y trabajando en esta tarea educativa que ellos nos han encomendado. Hace ya muchos años que decidieron compartir esta tarea con los seglares, la Misión Compartida. Recuerdo con mucho cariño a cada uno de ellos en el colegio, en sus despachos, en los cursos de formación, en encuentros y convivencias, congresos… y también a algunos en el cementerio de Loyola y me emociono profundamente.

Solo podemos decir que trataremos de ser dignos trasmisores de su identidad desde nuestra tarea diaria en el querido colegio de Tudela y donde quiera que vayamos, porque eso, como decíamos de Sergio, se lleva muy dentro e impregna toda nuestra vida y nuestro ser. GRACIAS.

Gracias también desde aquí al equipo directivo, cuya tarea ha resultado fundamental estos meses. Lo han hecho muy bien.

Gracias a las familias, sin cuyo apoyo habría resultado imposible sacar toda esta labor adelante.

Y muchísimas gracias a nuestros alumnos que han trabajado con ahínco y luchado como cosacos, que han seguido las directrices y nos han perdonado nuestros errores. Este año tan especial no han disfrutado de celebraciones tan arraigadas y esperadas, pero saben que todo ello habita en nuestros corazones y tendremos ocasión de cantar bajo la orla y les podremos desear toda la suerte del mundo para su andadura fuera del colegio.

Gracias a todos, en definitiva y que todo se solucione pronto y podamos disfrutar de un verano distinto, pero igualmente único y maravilloso. Nos vemos en muy poquito tiempo.

Jesús Nieva

30 abr 2020

EL FÚTBOL EN EL COLEGIO SAN FRANCISCO JAVIER


Hablar de fútbol en nuestro colegio es ir mucho más allá del deporte o de un club. Significa incidir en la formación humana, en valores educativos y en historia, mucha historia. Es hablar de personas que han dedicado sus vidas a formar personas con una identidad y miles de otras que han disfrutado de todos estos valores y de una formación integral.

Para que nos hagamos una idea de la importancia histórica les proporcionaré algunas fechas. En el polideportivo encontrarán algunas de las fotografías que se conservan de equipos de fútbol del colegio perfectamente uniformados con fecha de ¡¡1913!! Y nos consta que ya se jugaba en años anteriores. Perfectamente uniformados significa con pantalón, camiseta, medias y botas con tacos de madera. Para los mayores que habéis jugado a fútbol ¿Recordáis lo que costaba tener equipación en los años 70? Y hay varias fotografías con distinto uniforme. Había varios equipos en el colegio y todos con su indumentaria completa.

Pero, ¿cuándo llega el fútbol a España? Recapitulemos. El fútbol moderno se empieza a jugar en Inglaterra. El club más antiguo del mundo es  el Sheffield, cuyos miembros crearon las Normas de Sheffield en 1857. Pero el fútbol profesional llegaría muchos años más tarde. El Liverpool, por ejemplo, se funda en 1892. Los marineros ingleses llegan a puertos españoles como Huelva para cargar sus barcos con minerales de las minas de Riotinto. El Recreativo se funda en 1889, antes que el Liverpool o que la Juventus de Turín (1897), otra ciudad industrial. Y al igual que a Huelva, los ingleses llegan a Bilbao a cargar sus barcos con acero de los Altos Hornos. Y mientras esperan, juegan partidos de fútbol con los españoles. Es famoso el cántico bilbaíno “Alirón, alirón el athletic campeón”. ¿Qué era el alirón? Sencillo. Aquellos enfrentamientos entre ingleses y bilbaínos necesitaban un trofeo para el vencedor, hecho lógicamente con el mejor acero de los altos hornos, las barras marcadas como “All iron” (acero puro en inglés) Se cantaba cuando el campeón alzaba el “All iron” el trofeo de acero puro.



Los internos de nuestro colegio eran, en su mayoría, hijos de aquellos industriales bilbaínos con solventes recursos económicos, que ante la propuesta del jesuita de turno y de sus hijos de jugar al fútbol, no dudaron en enviar material para que  lo practicasen en las mejores condiciones. Principios de 1900, a la altura del Barcelona (1899) o del Real Madrid (1902) y mucho antes, por supuesto que el Osasuna (1920). Fíjense que en la fotografía todavía aparece en inglés “foot ball” equipo “Javier” campeón del colegio. Había varios equipos y con distintas equipaciones.

Y de este modo los internos del colegio jugaban entre ellos realizando una formación física y deportiva muy valorada por los padres jesuitas.



Y así pasan los años hasta que el fútbol se empieza a instaurar también en otros colegios o se fundan clubes como Lecaroz, Vera de Bidasoa, Alsasua, Osasuna o La Deportiva Tudelana que se citan en la fotografía (1921) 

  

De “Javier” a secas, enseguida se le conoce por San Javier y aquí lo tenemos jugando en el campo de San Juan, en Pamplona, contra  Lecaroz en 1923. Parece ser que San Javier y Lecaroz eran los dos mejores y afamados equipos de Navarra.



La guerra civil española hizo estragos a todos los niveles. Reiniciada la actividad académica, aquí se siguió jugando a futbol mientras este deporte se iba consolidando en España como el más practicado y seguido por los aficionados.


Hizo falta esperar a los años 60 para que conociésemos una organización competitiva nacional y regional a gran escala. Y fue entonces cuando los colegios comenzaron a competir entre sí. Fueron los llamados “Juegos Escolares”. En Tudela, competiremos con el equipo de ETI, también de Jesuitas por entonces, o los colegios de San Ignacio y Paúles de Pamplona. También es esta época la más conocida por salir de nuestro colegio algunos jugadores de gran prestigio nacional, como José Eulogio Gárate, jugador del Atlético de Madrid y de la selección española. O Andrés Mendieta, padre del conocido Gaizka Mendieta y que jugó en el Castellón, por lo que allí fue donde se formó su hijo. Cerdán, jugador de Osasuna, De Diego.

Los patios del colegio, ante la avalancha de jugadores, se distribuyen en tres campos exteriores de fútbol, uno vertical y dos horizontales. Distribución que se mantendrá hasta la construcción del polideportivo en el 2000. Es la época de los valientes solitarios que toman el deporte de manera unipersonal y el primero que nos encontramos es el señor Ibáñez, un todo terreno que  mantenía los equipos con espíritu y firmeza, sábados, domingos y fiestas de guardar, acompañado cuando podía por el Padre Sada, el capellán de Las Bardenas.

Y en los 70 emerge la figura de Vicente González (Chente) gran impulsor del fútbol en nuestro colegio, joven, con ímpetu que, junto con Ibáñez mantendrán el espíritu y la filosofía de los equipos del colegio.


Los Juegos Escolares desaparecieron en el 78 y fue entonces cuando hubo que decidir si conformarse con el deporte interno del colegio o constituirse como club federado para competir con otros de ciudades y pueblos. Por supuesto, se decidió formar parte de la  competición federada.

Y cómo no rendir homenaje desde aquí a otro gran apasionado del fútbol, entregado tardes y días festivos, pendiente de todo, de marcar los campos, de los vestuarios y siempre a la sombra, sin protagonismo: Manolo de la Merced. Y que, como buen economista, veló para que el Sanja siguiera adelante con buena salud. Él ha sido para el San Javier lo que el padre Luis Asarta para el Lourdes. (Quien merece capítulo aparte)

Es en el 87 cuando sale de nuestro colegio Ismael Urzaiz, por ejemplo.

Y si a Manolo de la Merced le sumamos otra grandísima persona que llega en el 90, Jesús Martínez, componemos un tándem que elevará al club hasta cotas solo superadas en sus inicios. Jesús Martínez, de temperamento amable y sencillo, como Manolo, trabajador incansable y a la sombra. Qué gran pareja. Nadie puede calcular las horas de trabajo de estas dos personas, de paciencia infinita con los chicos y las familias, de atención las veinticuatro horas del día, de apagar todos los fuegos de un deporte tan complicado como el fútbol y siempre con buen humor. Es en el 90 cuando sale Chema Jiménez, jugador de Osasuna y Atlético de Madrid.



Época de convenios con otros clubes y de aunar esfuerzos con ellos. Saber gestionar acuerdos con el ayuntamiento en todos los momentos y algunos realmente cruciales. Acuerdos con Osasuna. Todo ello llevó a que en el 2001 Diario de Navarra concediera al San Javier el trofeo al mejor club de Navarra. Manolo y Jesús se lo merecían. Aquel año se batía el record de equipos de todas las categorías, más el regional por primera vez.

En tanto, el fútbol aún se volvía más complejo en nuestras instalaciones al acoger durante muchos años el famoso “Trofeo de la amistad”. El colegio se abre los fines de semana a muchísimas personas que con equipos de empresas o, simplemente peñas de amigos, quieren practicar este deporte. Y ahí está el colegio, pero todo ello lleva muchas horas de preparación, de instalaciones,  vestuarios. ¡Ay Manolo! ¡Ay Jesús! ¡Cuánto tenemos que agradeceros toda la Ribera.

Y Jesús aunaba su trabajo de fin de semana con la organización de todo el deporte colegial en horas lectivas. Los famosos campeonatos de los recreos. Nadie sabe llevarlo con el espíritu e identidad como él. Yo recuerdo en ellos a los hermanos Ros o a Jesús Areso (En la foto). Ya no era tan joven como cuando marcaba en el viejo patio a Ismael Urzáiz y uno solo hacía de palomero con tan buenos jugadores que han tenido gran éxito en equipos profesionales.




Ha habido tantos entrenadores y colaboradores en estos más de cien años…Pero no quiero dejarme a otro incansable, Alex Millán. Gracias por tanto esfuerzo y dedicación. O al fallecido Mariano Pérez Trallero, que en paz descanse. Rafa González, Miguel Arregui, Ramón Ibarra, Juanjo Ramos, Pablo Briñas, José Manuel Ibarra…Entrenadores históricos y queridos.




Y ahí no queda todo porque en el 2000 se construye el polideportivo y hay que combinar todo el fútbol con el futbol sala. Más trabajo.

Y surge el fútbol y fútbol sala femenino. Puede que no seamos los pioneros, pero sí grandes impulsores. Y así el ayuntamiento de Tudela nos concede el premio al mejor club de fútbol femenino por ganar el campeonato de Navarra dos años consecutivos en el 2007 y 2008.




Llegó la crisis de los campos de tierra. Tudela y la Ribera reconvertían sus campos y sus instalaciones y los nuestros de tierra no eran el mejor reclamo, pero los sueños se cumplen. Aquí está el ansiado campo de césped artificial. Y el fútbol resurge una vez más. En estos momentos contamos con más de 300 jugadores y 24 entrenadores: 1 regional, 1 amateur, 1 juvenil, 2 cadetes, 2 infantiles, 3 alevines, 5 benjamines y 1 más de escuela de fútbol.

Y podemos añadir que nuestro colegio ha sabido albergar los cursos de formación de entrenadores. Todo un lujo para un centro que ha  vivido el fútbol como nadie. De nuestras aulas también salen los futuros formadores de jugadores y sobre todo de personas.


Todos estamos de acuerdo en que este magnífico campo no solo ha hecho que se recupere el fútbol en nuestro colegio, sino que también ha contribuido dignamente a aumentar la identidad y la imagen de Jesuitas. Nuestros chicos vienen a jugar a fútbol a su colegio, a su casa, donde los educadores y las familias les inculcan los mejores valores deportivos y humanos. Nos sentimos orgullosos de pertenecer al San Javier, de llevar en nuestro pecho este escudo tan bonito.








SOMOS HISTORIA. ¡¡¡GRACIAS!!!


Jesús Nieva


26 mar 2020

LAS ORLAS DEL COLEGIO: HISTORIA VIVA

A nadie que conozca nuestro colegio se le escapa la importancia de las orlas que recorren los claustros de la planta baja. ¡Cuántos antiguos alumnos recorren muchos kilómetros para verse en ellas! ¡Cuántos las muestran a sus hijos y familiares con orgullo!

Ciertamente podríamos escribir un libro, pero hagamos un pequeño recorrido de forma resumida:

Junto a la iglesia cuelga la más antigua de 1903-4. El actual colegio se fundó en 1891 como todos sabemos. El anterior, Castel Ruiz, fue abandonado con la primera expulsión de los jesuitas. Esta primera orla la componen apenas seis fotografías que el hermano Martínez recuperó del baúl de los recuerdos y la compuso del mejor modo posible. La primera orla oficial, realizada con intención fue la de 1916-7. En ella observamos aquellas medallas honoríficas que se entregaban a los bachilleres. Había medallas para premiar a los alumnos de muchos tipos como se guardan en Antiguos Alumnos.




La de 1918-19 tiene una peculiaridad importantísima en este recorrido histórico: la firma de NIC MARTÍNEZ. Y es tan importante porque este señor nos va a acompañar con sus dibujos y diseños colosales nada menos que hasta 1957-58 (¡¡39 años!!) y es el responsable de auténticas maravillas, como podemos comprobar. Las fotografías eran de Foto Roldán. Nos recuerdan a aquellas de “El club de los poetas muertos” y su “Carpe Diem” ¿verdad?

Y extasiados por tanta historia llegamos junto a la puerta de entrada del colegio donde la historia nos reserva otra sorpresa, porque de repente encontramos una orla nada común de unos señores mayores que no se graduaron en el centro. Leemos que el 23 de enero de 1932 se recibió la orden de “cesar en toda actividad” en el centro por orden del gobierno de la República. El colegio fue clausurado y muchos años más tarde aquellos alumnos se reunieron y se decidió que ellos querían formar parte de las orlas del centro por derecho propio.


Las orlas siguientes muestran los típicos colores y motivos tras la guerra civil española, ya con el colegio abierto de nuevo.


El fotógrafo cambia en 1940 y ahora se trata de fotos AZARA. En tanto se ha incorporado a las orlas un motivo, un acontecimiento significativo que singulariza cada año. Además, la imagen del colegio pasa a ser la espadaña de la iglesia.

Detengámonos, por favor, en la orla de 1946-7, porque ahí tenemos, el segundo de abajo por la derecha, a Ignacio Ellacuría. Sé que me diréis que hay muchísimas personas ilustres en estos pasillos y que muchos de vosotros también estáis en ellas. Seguro que para vosotros la vuestra es la mejor, pero dejadme que señale ésta. Además, conocéis mi pasión por el teatro y el motivo de esta orla es la inauguración del salón de actos, como reza también en el interior del mismo.




Y puestos a elegir una orla hermosa en su diseño de verdad, os propongo la de 1953-54 donde toda la sabiduría de nuestro NIC MARTÍNEZ, suponemos que ya muy mayor, se manifiesta de modo evidente. ¡Cuántas horas de trabajo! Lo tiene todo: el escudo es precioso, la espadaña de fondo, la tipografía de las letras, pero, sobre todo, la elección de la Inmaculada como motivo. Es de una gran belleza y dignidad y arroja al diablo a los abismos al otro lado de las fotografías de los alumnos con una perspectiva propia de una obra de arte. Las fotografías dispuestas de modo que los alumnos de arriba miran a la derecha en la misma dirección de la Virgen y los de abajo a la izquierda, dando la espalda al diablo. Todo perfecto.


Y es en 1957-8 cuando desparece nuestro protagonista, NIC MARTÍNEZ, y ahora recoge el testigo otro diseñador que firma como J. Martínez, de Bilbao. Las primeras quieren ser orlas con un motivo, pero sólo es una fotografía pegada que con los años ha quedado estropeada. Las orlas pierden valor artístico y todavía pierde mucho más cuando en el 67-8 se elimina el motivo y la orla es una cuadrícula con un escudo muy poco elaborado.


Así en el 71-72 aparece la primera orla con fotografías en color. Son años donde la fisonomía de los protagonistas es muy característica, con cabello largo y corbatas de los setenta, muy a la moda. La pena es que esta fotografía no estaba perfeccionada y están muy estropeadas a fecha de hoy.

Pasemos al otro gran momento histórico: la llegada de las chicas al colegio. Se produce en el 76-77. Todos conocemos la historia de cómo el primer año a las chicas se les obligó a pasar con el uniforme de falda gris de la Compañía de María. Ellas se rebelaron de modo que, el segundo año, todos vistieron con un uniforme de sport: vaqueros, polo blanco y jersey granate. Solo duró ese año. La orla se recarga de fotografías y continúa el único adorno de un escudo muy simple.

Pero en el 90-91 fue el P. Castellot quien decidió relanzar el diseño de las orlas y volvió a recuperar el motivo haciendo un diseño más decorativo. A su vez, también relanzó la fiesta del día de la orla, recuperando en la iglesia el protocolo clásico y vestuario acorde con la importancia del acto. El primer motivo es algo tan hermoso como las singulares baldosas del claustro. En el 91-92 el centenario del descubrimiento de América y ya no se perderá. Siendo en el 94-95 la entrada de un nuevo sistema educativo, coincidiendo con el primer director seglar del centro cuyo nombre es conocido por los lectores.


Y es este nuevo director quien decide en el 200-1 pasar a un nuevo diseño de orla acorde con los nuevos tiempos: la primera orla digital. Merche Aznar, nuestra recepcionista, ya no pasará días y días recortando fotografías y pegándolas con sumo cuidado. Las nuevas tecnologías han llegado también a nuestras orlas y es un avance muy importante, siendo el primer motivo la inauguración del pabellón polideportivo. También recuperamos la imagen de la espadaña al estilo de los años cuarenta, aunando renovación y tradición. Es este año cuando desparece definitivamente J. Martínez  son ahora empresas gráficas las encargadas de la elaboración.

Las orlas se estabilizan en un diseño compuesto por un escudo a la izquierda, la inmaculada a la derecha y el motivo en el centro abajo, y así permanecen hasta nuestros días.

Lo mejor es que os acerquéis. Estamos a vuestra disposición para ampliar las explicaciones que creáis oportunas. Os esperamos.


Jesús Nieva Ozcoz

27 feb 2020

GRUPO DE TEATRO “TALÍA”

35 AÑOS ININTERRUMPIDOS


Corría el año 86-87 cuando comencé a trabajar en el colegio. Me enseñaron el salón de actos. Por entonces, cine San Francisco Javier de Tudela con la pantalla echada. Observé el espectacular escenario escondido tras ella y pedí permiso para preparar una obra de teatro. La idea pareció bien al entonces rector Javier López. Así surgió el grupo con aquella primera obra de Paco Martínez Soria “La ciudad no es para mí”.

El grupo fue cuajando y el padre Castellot decidió reformar el escenario con nuevos camerinos y aquel suelo de madera con muchos agujeros. Y las obras se fueron sucediendo año a año. En el 92 realizamos “La venganza de don Mendo” Con ella salimos a representar al patio de Castel Ruiz con gran éxito de crítica y público.

Aquello nos animó a realizar versiones de películas como “El club de los poetas muertos” en el 93. En el 94, otra gran obra de calidad “Tres sombreros de copa”, con la que por primera vez participamos en el concurso de teatro de Pamplona. Nos tocó representar en el teatro del instituto Plaza de la Cruz con una mención honorífica.

Y de nuevo en el 96 participamos en el concurso de teatro de grupos juveniles de Navarra. Esta vez nada menos que en el escenario de la escuela de teatro de Pamplona con entrada abierta y un jurado experto. “Bodas de sangre”. Es una tragedia. La actriz protagonista lloraba sobre el escenario en cada una de las representaciones. Aquel grupo quedó unido para siempre, con boda real incluida entre los participantes (Alejandro Toquero y Olga Lafuente) y todos nos juntamos el día de la boda. Ni qué decir tiene que el tercer premio nos supo a gloria.

Y seguimos ininterrumpidamente hasta que llegó la época de los musicales. Los tiempos cambian. “Grease” fue el gran musical donde superamos los cuarenta actores y actrices, bailarines, maquilladores, vestuario. Agotador. Y con unos años de transición de obras fantásticas volvimos a versiones cinematográficas y musicales. “Con faldas y a lo loco”. “Mary Poppins” quizás con el papel de mi vida al representar Mr Banks. Recuerdo la parte de atrás del escenario llena de perchas de vestuario y decoración. Muy exigente.  “La bella y la bestia”. Espectacular.

Este año representamos un musical juvenil elegido por ellos. “Teen beach moovie”. 


Os esperamos a todos. 

Cumplimos 35 años de teatro en el cole ininterrumpido.

Quizás muchos estéis pensando en la calidad literaria o escenográfica, que también, pero la filosofía con la que se pensó este grupo y que continúa es la de complementar la educación de los alumnos. Hay muchos chicos que no destacan en los estudios, pero tienen infinitas habilidades. Hay chicos que necesitan ser acogidos, tener otro ambiente distinto al de clase, encontrar otros amigos, personas que siempre les apoyan, les animan. Hay quien sirve para preparar materiales, luces y sonido, vestuario… Del grupo han salido alcaldes, senadores y congresistas, locutores de radio (SER) de televisión, (TVE, Telearagón, Telecinco) arquitectos, ingenieros y médicos pero sobre todo personas que han aprendido a colaborar en grupo para hacer felices a los demás y hacerse felices a sí mismos. Aprender el valor del esfuerzo, del trabajo bien hecho, perder la vergüenza y siempre, siempre ser positivo y animar a los demás en todo. Es lo que cuento en “Alas de mariposa” pero eso es otra página de este blog. Os esperamos a todos en la representación de este año. Los padres y madres sois parte fundamental de esta gran actividad del colegio. Siempre se habla de que las actividades extraescolares son la cuarta gran pata de un colegio que se precie. Tengo el orgullo y el placer de haber disfrutado todos estos años de más de 500 chicos que han decidido formar parte de esta actividad. Infinitas gracias.



Jesús Nieva

Gracias a ti, Jesús, por el artículo y tu dedicación