9 abr 2020

Jueves Santo


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Meditación Semana Santa

2ª estación: La última cena, el huerto de los olivos
“Durante la cena, Jesús tomó pan, pronunció la bendición, lo partió, se lo dio y dijo:
-Tomad, esto es mi cuerpo.
Tomó luego una copa, pronunció la acción de gracias, se la dio y bebieron todos de ella. Y les dijo:
-Esta en mi sangre, la sangre de la alianza que se derrama por vosotros. Os aseguro que ya no beberé más del fruto de la vid, hasta el día en que lo beba nuevo en el reino de Dios.”

Canto: “Como el Padre me amó”



COMO EL PADRE ME AMÓ,    
YO OS HE AMADO
PERMANECED EN MI AMOR,
PERMANECED EN MI AMOR.
Si guardáis mis palabras
y como hermanos os amáis
compartiréis con alegría
el don de la fraternidad.
Si os ponéis en camino
sirviendo siempre la verdad
fruto daréis en abundancia,
mi amor se manifestará.
No veréis amor tan grande
como aquel que os mostré
Yo doy la vida por vosotros,
¡amad como Yo os amé!
Si hacéis lo que os mando
y os queréis de corazón
compartiréis mi pleno gozo
de amar como Él me amó.

“Entonces, fue Jesús con sus discípulos a un huerto llamado Getsemaní. Llevo consigo a Pedro y a los hijos de Zebedeo, comenzó a sentir tristeza y angustia. Después, avanzando un poco más, cayó rostro en tierra y estuvo orando así:
-Padre mío, si es posible, que pase de mi esta copa de amargura; pero no sea como yo quiero, sino como quieres tú.
Volvió donde estaban los discípulos y los encontró dormidos.”

Canto: “En mi debilidad”



En mi debilidad me haces fuerte,
en mi debilidad me haces fuerte,
solo en tu amor me haces fuerte,
solo en tu vida me haces fuerte,
en mi debilidad te haces fuerte en mí.

Estamos ante los momentos más angustiosos de la vida de Jesús. La muerte acecha de cerca. Los discípulos no son capaces de acompañarlo en los peores momentos de su vida. Jesús suda sangre. La angustia lo envuelve y se siente abandonado, sin fuerzas para enfrentarse al inminente desenlace.
Cierra los ojos por un momento. Imagínate a Jesús orando en el monte de los olivos, sentado sobre una piedra, cabizbajo con las manos tapándose la cara. Acércate a él, pon tu mano en su hombro, abrázalo, consuélalo. Dile que le acompañas, que estás a su lado. Que no está solo. Rezad juntos en estos duros momentos. Tu presencia le calma. Te lo agradecerá.
         
Canto: “Aún te quedan amigos”

Aún te quedan amigos,
tú tienes amigos
que escuchan tu voz (bis).
Como Abraham, como Isaac,
como Jacob José o Moisés.
Todos creyeron, todos creyeron también(bis).
Fueron grandes amigos, que sellaron contigo pactos de amistad, pactos de bondad.
Ellos fueron tu pueblo, como fue Santa
Juana, Juana de Lestonnac (bis).
Aún te quedan amigos (cuatro veces)
Patricia Córdoba

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